Mis historias nacen de la curiosidad intelectual.
La filosofía, la ciencia y la religión intentan explicar la realidad.
Trabajo con esas ideas y las muevo para construir con ellas un juego: de exageración y precisión, de silencio y revelación, de memoria y rebeldía.
Me interesa ese momento en que el conocimiento deja de ser explicación y se convierte en historia.
La ficción es el lugar donde pongo a jugar lo que aprendo del mundo, hasta que el conocimiento se vuelve invitación a una aventura narrativa.
La invitación está hecha. Empecemos la aventura.